Saturday, July 23, 2016

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 23/7


Julio 23

Gemelos

En 1944, en el paraíso turístico de Bretton Woods, se confirmó que estaban en gestación los hermanos gemelos que la humanidad necesitaba.
Uno iba a llamarse Fondo Monetario Internacional y el otro, Banco Mundial.
Como Rómulo y Remo, los gemelos fueron amamantados por la loba, y en la ciudad de Washington, cerquita de la Casa Blanca, encontraron residencia.
Desde entonces, los dos gobiernan a los gobiernos del mundo. En países donde han sido votados por nadie, los gemelos imponen el deber de obediencia como fatalidad del destino: vigilan, amenazan, castigan, toman examen:

—¿Te has portado bien ? ¿Has hecho los deberes?

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Friday, July 22, 2016

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 22/7


Julio 22

La otra luna

Los astronautas no fueron los primeros en llegar.
Mil ochocientos años antes, Luciano de Samosata había visitado la luna.
Nadie lo vio, nadie lo creyó; pero en lengua griega, él lo escribió.
Allá por el año 150, Luciano y sus marineros se echaron a navegar desde las columnas de Hércules, que estaban donde ahora está el estrecho de Gibraltar, y una tormenta atrapó la nave y los subió al cielo y los arrojó a la luna.
En la luna, nadie moría. Los viejos muy viejos se disolvían en el aire. Los luneros comían humo y transpiraban leche. Los ricos vestían ropas de cristal; los pobres, ropa ninguna. Los ricos tenían muchos ojos y los pobres, uno o ninguno.
Los luneros veían, en un espejo, todo lo que los terrestres hacían. Mientras duró la visita, Luciano y sus marineros recibieron, día tras día, las noticias de Atenas.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 21/7


Julio 21

El otro astronauta

En este día de 1969, los diarios del mundo entero dedicaron su primera página a la foto del siglo: los astronautas habían caminado por la luna, a paso de oso, y habían marcado en ella las primeras huellas humanas.
Pero el principal protagonista de la hazaña no recibió la felicitación que merecía. Werner von Braun había inventado y lanzado esa nave espacial.
Antes de emprender la conquista del espacio por cuenta de los Estados Unidos, Von Braun había llevado adelante la conquista de Europa por cuenta de Alemania.
Este ingeniero, oficial de las SS, era el científico preferido de Hitler.
Pero al día siguiente del fin de la guerra, supo pegar un prodigioso salto y cayó parado en la otra orilla de la mar.
Instantáneamente se convirtió en patriota de su patria nueva, se hizo devoto de una secta evangélica de Texas, y puso manos a la obra en el laboratorio espacial.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Wednesday, July 20, 2016

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 20/7




Julio 20

La intrusa

En 1951, una foto publicada en la revista Life causó revuelo en los círculos ilustrados de Nueva York.
Por primera vez aparecían, reunidos, los más selectos pintores de la vanguardia artística de la ciudad: Mark Rothko, Jackson Pollock, Willem de Kooning y otros once maestros del expresionismo abstracto.
Todos hombres, pero en la fila de atrás aparecía en la foto una mujer, desconocida, de abrigo negro, sombrerito y bolso al brazo.
Los fotografiados no ocultaron su disgusto ante esa presencia ridícula. Alguno intentó, en vano, disculpar a la infiltrada, y la elogió diciendo: —Ella pinta como un hombre. Se llamaba Hedda Sterne.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 19/7




Julio 19

El primer turista de las playas cariocas

El príncipe Joáo, portugués, hijo de la reina María, visitó la playa del puerto de Río de Janeiro, por consejo médico, en 1810.
El monarca se zambulló calzado y metido en un barril. Tenía pánico de los cangrejos y de las olas.
Su audaz ejemplo no fue imitado. Las playas de Río eran basureros inmundos, donde los esclavos vaciaban, en las noches, los desperdicios de sus amos.
Después, cuando nacía el siglo veinte, las aguas pudieron ofrecer baños de mar bastante mejores, pero eso sí: las damas y los caballeros estaban bien separados, como las reglas del pudor mandaban.
Había que vestirse para estar en la playa. En las costas que ahora son una geografía de la desnudez, ellos entraban al agua cubiertos hasta debajo de las rodillas, y ellas escondían sus pálidos cuerpos de la cabeza a los pies, por el peligro de que el sol las convirtiera en mulatas.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Tuesday, July 19, 2016

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 18/7


Julio 18

La historia es un juego de dados

Ciento veinte años había demorado la construcción del templo de la diosa Artemisa, en Efeso, que supo ser una de las maravillas del mundo.
El templo fue reducido a cenizas en una sola noche del año 356 antes de Cristo.
Nadie sabe quiénes lo habían creado. El nombre del asesino, en cambio, resuena todavía. Eróstrato, el incendiario, quiso pasar a la historia. Y pasó.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Sunday, July 17, 2016

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 17/7


Julio 17

Día de la justicia

La Reina dijo:

—Ahí tienes al Mensajero del Rey. Él está preso ahora, está siendo castigado. Su proceso no comenzará antes del próximo miércoles. Y por supuesto, su crimen será cometido al final.
—¿Y si nunca comete el crimen ? —preguntó Alicia.

(De Alicia a través del espejo, segunda parte de Alicia en el país de las maravillas, por Lewis Carroll, 1872)

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Saturday, July 16, 2016

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 16/7


Julio 16

Mi querido enemigo

Blanca era la camiseta de Brasil. Y nunca más fue blanca, desde que el Mundial de 1950 demostró que ese color daba desgracia.
Doscientas mil estatuas de piedra en el estadio de Maracaná: el partido final había concluido, Uruguay era campeón del mundo, y el público no se movía.
En la cancha deambulaban, todavía, algunos jugadores.
Los dos mejores, Obdulio y Zizinho, se cruzaron.
Se cruzaron, se miraron.
Eran muy diferentes. Obdulio, el vencedor, era de hierro. Zizinho, el vencido, estaba hecho de música. Pero también eran muy parecidos: los dos habían jugado lastimados casi todo el campeonato, uno con el tobillo inflamado, el otro con la rodilla hinchada, y a ninguno se le había escuchado una queja.
Al fin del partido, no sabían si darse un puñetazo o un abrazo.
Años después, le pregunté a Obdulio:
—¿Te ves con Zizinho ?
—Sí. De vez en cuando. Cerramos los ojos y nos vemos.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.